Historia de los contratos

Vamos a explicar de forma sencilla la historia de los contratos y cómo han evolucionado hasta nuestra época.

Este descubrimiento suele ser el primero donde se reflejan acuerdos y contratos entre partes.

En el código se recogen de una forma muy detallada los contratos sobre los bienes poseídos, cómo se venden y cómo se transfieren.

En su articulado regula las acciones de comercio, los beneficios y los alquileres de enseres.

Otro aspecto importante es que prohíbe los fraudes comerciales entre partes.

egipto, los hebreos y los griegos

Hay poca información sobre los acuerdos en Egipto pero se conocen escritos donde hablan de contratos que se firman en presencia de testigos y que estos mismos deben sere registrados en en oficinas públicas.

Otros documentos Hebreos hablan de acuerdos y contratos y de que estos tenían una caducidad, y recogían datos cómo el cobro de intereses.

En Grecia se recogen contratos donde se pueden leer las obligaciones de las partes, sobre todo en conceptos de deuda y acreedor. Por ejemplo hay términos como el de hipoteca o anticresis, que se mantiene actualmente y emana del derecho Heleno.

LA ÉPOCA ROMANA

En el Derecho romano el contrato aparece como una forma de acuerdo (conventio), se asienta sobre este principio muy reconocido. La convención, es el consentimiento de dos a más personas que se avienen sobre una cosa que deben dar o prestar.


La convención, se divide en dos partes, en pacto (pactum) y contrato (contractus), siendo el pacto aquel que no tiene nombre ni causa y el contrato aquel que los tiene.

En este contexto se entiende por nombre la palabra que produce la acción (el pacto se refiere solo a relaciones que solo engendran una excepción).

La causa, es alguna cosa presente de la cual se deriva la obligación. El pacto fue paulatinamente, asimilándose al contrato al considerar acciones para exigir su cumplimiento.

El contrato, se aplica a todo acuerdo de voluntades dirigido a crear obligaciones civilmente exigibles. Estaba siempre, protegido por una acción que le atribuía plena eficacia jurídica y que se podía reclamar en los tribunales.

Los contratos se dividen en verdaderos y cuasicontratos. Eran verdaderos los que se basaban en consentimiento expreso de las partes y los cuasicontratos los basados en el consentimiento presunto. Cuasicontratos. Son aquellos, que se basan en el consentimiento presunto de las partes.

A su vez los contratos verdaderos de dividían en nominados e innominados.

Eran nominados los que tenían nombre especifico y particular confirmado por el derecho (ej. compraventa), e innominados los que aún teniendo causa no tenían nombre.

Los contratos innominados eran cuatro, Doy para que des, Doy para que hagas, Hago para que des y Hago para que hagas. Lo característico de los contratos innominados es que en ellos no intervenía el dinero contado.

En el derecho romano existían contratos unilaterales y bilaterales. Los contratos unilaterales obligaban solo a una de las partes (por ejemplo, el mutuo) y los bilaterales obligaban a ambas partes (como en el caso de la compraventa). Era una forma muy práctica de dividir los términos de la obligaciones contractuales.

Hay ciertas citas históricas donde se recogen aspectos de los contratos, por ejemplo Ulpiano, donde dijo que el Contrato es el acuerdo nacido de un Acto Jurídico o Justiniano, que recoge en sus famosas “Institutas” el contrato o vocablo Contractus como aquella conveción destinada a crear obligaciones.

DERECHO CANÓNICO

El siguiente avance en la formalización de contratos es el Derecho Canónico, donde la moral entra como concepto en los acuerdos y contratos.

Los contratos se van perfeccionando en la voluntad de las partes y se introducen conceptos como el de “la buena fe contractual” o “bona fides”, que se debe desarrollar en la formación ejecución de los contratos.

Otro concepto nacido en esta época es el de causa o finalidad del contrato, dando al contrato un objetivo justo y razonable para que se celebre.

Otro concepto que nació en esta época es el de “Teoría del Abuso del Derecho”, que vino a controlar los límites del uso del Derecho en los contratos y acuerdos entre las partes, de esta manera se encuadra que aunque tenga un derecho sobre un contrato, moralmente no puede ejercitarse en todos los casos.

edad media

Avanzando en los conceptos de contratos, surge el principio de la autonomía de la voluntad, por el cual sólo la voluntad libremente expresas es capaz de obligar a una persona.

Durante esta época nace el protocolo de la suplantación del sistema formalista de contratación, por el sistema Consensualista, que atiende especialmente a la libre expresión de la voluntad de las partes, y gracias a este principio, los contratos se basan en el consentimiento como el acto que vincula a las partes del contrato.

En esta época los contratos se convierten en formas mas sencillas y rápidas, se va generando un sistema judicial mas cercano al moderno actual, teniendo muy en cuenta todo el resurgimiento de la nueva economía, el comercio y las ciudades de las sociedades emergentes, el nacimiento de burguesía y sus nuevas relaciones.

El Derecho se emana de las autoridades que hay en la sociedad.

Los contratos se van haciendo más complejos para poder recoger los diferentes tipos de acuerdos nuevos que van surgiendo en el día a día.

época moderna

Nace formalmente en 1804 con el Código Civil, también llamado el Código Napoleónico, teniendo cómo líderes de su publicación a Domat y Pothier, que son reconocidos por ser los creadores del Acto Jurídico.

El Código Civil se basa en el consentimiento de las partes, que es la inspiración de todo su articulado, y además también tiene como principio que las partes son libres de regular como bien quieran las prestaciones de un contrato.

Nacen los conceptos de derecho reales y derechos solemnes.